Política·Publicaciones

En verdad ¿te importa?

“Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales. “  – Aristóteles.

Regreso después de tomarme unos días de descanso aún con un poco de cruda post electoral. Este tiempo lo he dedicado a pensar, leer y reflexionar sobre muchas cosas, incluyendo el fenómeno político que se ha presentado antes y después de las elecciones. Si bien no he estado expresándome sobre este tipo de temas últimamente, si he estado al tanto y documentándome sobre los hechos que han estado ocurriendo y que han atentado en contra mi capacidad de sorpresa.

Es increíble cómo el ánimo de la mayoría de las personas que tengo alrededor, incluyendo amigos y seguidores en redes sociales, se ha visto mermado después del primero de Julio. Evidentemente muchos de nosotros no estamos contentos con el resultado de unas elecciones que a todas luces no fueron limpias.

A estas alturas del partido creo que el tema no se trata de partidismos, no se trata del mismo señor impugnando de nuevo una elección. Se trata de democracia, justicia y ética. Se trata civilidad, de los derechos y responsabilidades que como mexicanos tenemos con el país.

Incongruencias.

Hay cosas que uno no acaba de entender, o por lo menos yo. Bien dijo Albert Einstein: “Cada día sabemos más y entendemos menos.” Me han platicado una obra que por más que quiero, mi mente no alcanza procesar. Quizá necesitaré un poco de malicia, infiero. Se las comparto:

Acto #1: Primero de Julio de 2012, aparece F. Calderón en televisión nacional señalando como ganador a Peña Nieto.

Acto #2: Felipe Calderón se pronuncia en contra de la compra de votos y la califica como inaceptable.

Acto #3: Felipe Calderón se reúne con Peña Nieto como simbolismo de la próxima entrega de poder presidencial.

Acto #4: 19 de Julio, cual Ronnie y Donnie, aparecen Jesús Zambrano y Gustavo Madero pidiendo que se aclare el manejo de recursos en la campaña de Peña Nieto.

Que alguien me explique.

Conformismo y comodidad.

Usualmente para el mexicano promedio que estuvo activo antes de la elección, que se informó en cierta medida y se “preocupó” por tomar una decisión, el asunto se terminó cuando el señor Presidente de México apareció en cadena nacional felicitando al candidato del PRI.

Obviando un poco el ambiente de hartazgo político que se respira actualmente, me atrevo a hacerme y hacerte unas preguntas que quizá te muevan, quizá no, pero que sin duda son importantes cuestionamientos que cada mexicano debería hacerse ante la actual podredumbre, falta de valores y ética política.

¿Te importa que el PRI haya financiado su campaña con dinero ilícito, que haya rebasado groseramente el tope de gasto de campaña? ¿Apoyas el lavado de dinero?

¿Te importa que se hayan depositado más de 70 millones de pesos en tarjetas de débito para comprar votos? ¿Avalas que se utilice dinero de los presupuestos estatales en una campaña presidencial?

¿Te importa que ya se haya proclamado un ganador si no se cumplió con lo estipulado en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales?

¿Te importa que el PRI haya comprando publicidad y periodistas invertido en esto millones de pesos del presupuesto del Estado de México para promover la imagen de su candidato?

La compra de votos es una práctica que se presenta en todos los partidos, y no sólo en México, sino en muchos países del mundo. Pero, que esta práctica sea algo normal en nuestro país no quiere decir que el supuesto triunfo del candidato del PRI haya sido legal. Que siempre haya existido no es justificación para quedarnos callados de nuevo.

Como seres humanos tendemos a tomar el camino más cómodo, vamos, se nos facilita huir y volcarnos en superficialidades o en cosas que nos causen más placer para olvidarnos de cosas que pueden complicarnos la existencia. “¿Para qué molestarnos? Que los revoltosos sean los que exijan justicia y hagan lo que tienen que hacer.”

Moraleja: Seguimos quejándonos de lo que nosotros mismos provocamos y dejamos pasar.

La Constitución exige votaciones libres.

Las aportaciones ilegales de personas morales a la campaña de Enrique Peña Nieto, fuentes de financiamiento no reportadas, están estrictamente prohibidas por la ley electoral federal.

Quizá muchos argumenten que una persona puede votar por quien crea conveniente aún y que haya recibido sobornos para votar por cierto candidato.  Aunque el argumento suene lógico no es del todo cierto, ya que muchos ignoran que su voto no puede ser identificado del todo finalmente y terminan emitiendo el sufragio llevados por el miedo a represalias.

Me agrada que tanto el PAN y el PRD se hayan unido para denunciar el uso de recursos ilegales en la elección y espero que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación antes de calificar la elección, haga lo propio para que esta elección no pase como una de las más sucias de toda la historia. Cosa que si no pasa, ya no me sorprendería.

Como bien dijo Andrés Manuel, “Esto no se acaba hasta que se acaba.” Agrego, hay que hacer que se cumpla la ley.

Esto se trata de tu propia dignidad. ¿Te importa?

Texto publicado en SDPnoticias.com el 19 de Julio de 2012.

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