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¿A matar maricones en el nombre de Dios?

Texto publicado en SDPnoticias.com el 22 de Agosto de 2011 – http://tiny.cc/fhkgq

Hace algunos días leí con asombro un texto escrito por @HECavazosA en su blog http://www.hecavazosarozqueta.com/2011/08/la-imbecilidad-de-algunos-catolicos-es.html donde hacía referencia a el joven mexicano José Alvano Pérez Bautista, que actualmente radica en España y es voluntario de El Vaticano, el mismo que fue detenido por la policía al manifestarse previo a la reciente visita del papa a ese país.

El individuo en cuestión escribió en un portal llamado “La Voz Libre” frases tan aberrantes como esta: “Voy a matar maricones en el nombre de Dios”. Sigo transcribiendo: “Esta es mi lucha. A matar maricones y cualquier aberración antihumana durante sus manifestaciones en contra de la iglesia católica. Soy trabajador de una importante industria farmacéutica en Madrid y puedo hacerme de suficientes sustancias peligrosas para boicotear las protestas antipapa. El que se me quiera unir contácteme. Atentamente yo! Posdata que se vayan a chingar a su madre todos los putos maricones de mierda, asquerosas abominaciones, desechos de vida, errores de dios

Cabe mencionar que José Alvano era voluntario de las Jornadas Mundiales de la Juventud, organismo oficial del Vaticano que tiene como propósito congregar a jóvenes católicos.

Este tema me dejó pensando qué tan tolerantes o no podemos llegar a ser los seres humanos. No voy a decir que yo soy tolerante y que nunca me he mostrado intolerante ante algo que no me agrada, al contrario, pienso que la mayoría hemos caído más de una vez en esta práctica, pero considero también que hay niveles de intolerancia.

Me parece ofensivo en exceso que se refiera como “Desechos de vida, errores de Dios”, a aquellos que no comparten su misma preferencia sexual. Jactándose de que es Católico como lo hace, me pregunto: ¿Cómo un católico que en teoría debe amar al prójimo se expresa así? No quisiera meterme a fondo en el tema religioso, ya que esa es harina de otro costal, mi observación aquí radica en que se percibe demasiado odio y discriminación en este hombre sin ninguna causa aparente.

Pensar o escuchar expresiones como las siguientes es muy común en estos días: “Javier es muy raro, ha de ser porque es de otra religión”, “Yo no tendría como amigo(a) a alguien que no sea mi posición social”, “Es un naco, no sabe cómo vestir”, “Yo mejor no me relaciono con ella, se ve medio gay, y luego qué dirán de mi”, “¿Cómo te pueden gustar los gusanos de maguey? ¡Estás mal!”, “Es negro, mejor no me le acerco, no me vaya a querer asaltar”.

En ocasiones la intolerancia puede ser tan grande hasta llegar al genocidio, como sucedió en el holocausto, o no vayamos tan lejos, la repulsión que tuvieron nuestros vecinos estadounidenses por muchos años hacia los afroamericanos y que al parecer ahora está sucediendo de los afroamericanos hacia los latinos. Incomprensible.

La tolerancia como virtud es la base de muchos otros valores como el respeto. Tendemos a pensar que nuestras opiniones son las correctas y terminamos juzgando al prójimo diciendo que él es el que está mal, y todo porque no piensa igual que yo. ¿Quién dice que mi forma de pensar es la correcta? Puede ser correcta para mí por la educación que he recibido, por mis valores, por mis conocimientos, pero eso no quiere decir que sea una verdad universal.

Desde pequeños tenemos estereotipos de “cómo deben de ser las cosas” según nuestra perspectiva, y desde ese punto ciego es donde nos atrevemos a juzgar a los demás.

Todos los seres humanos tenemos derecho de tener libertad ideológica, una preferencia sexual que no sea juzgada por los demás, expresarnos de la forma en que queramos, no ser discriminados por la raza a la que pertenecemos, ni porque seamos seguidores de tal o cual partido político o equipo de futbol. En la medida que seamos más tolerantes con nuestros semejantes, disfrutaremos más de las diferencias. La intolerancia en exceso sólo puede llevar al odio, rencor y resentimiento.

Esta virtud es tan importante en estos tiempos de tanta lucha de poder, odio y polarización, que la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 16 de noviembre Día Internacional en pro de la Tolerancia.

Todos los seres humanos estamos llenos de errores y de debilidades. Nadie es perfecto para andar juzgando a los demás. Primero hay que vernos en un espejo y juzgarnos a nosotros mismos.

“Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas”. John Fitzgerald Kennedy.

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